Una buena rutina de cuidado de la piel siempre comienza con la limpieza. Sin embargo, esta parte a menudo se subestima o se realiza demasiado rápido. Limpiar es más que eliminar el maquillaje o la suciedad; prepara la piel para todo lo que viene después.
Durante el día, la piel acumula sebo, sudor, partículas de polvo y restos de productos de cuidado. Si no se eliminan correctamente, esto puede alterar la barrera cutánea y reducir la eficacia de otros productos. Un limpiador suave y efectivo ayuda a limpiar la piel sin afectar su equilibrio natural.
En Glam Skin, el enfoque está en productos de limpieza que respetan la piel. Eso significa: sin ingredientes agresivos, sin formación excesiva de espuma y atención a los diferentes tipos de piel. Un limpiador debe dejar la piel fresca, no tirante ni seca.
¿Con qué frecuencia limpiar? Para la mayoría de los tipos de piel, dos veces al día es suficiente: por la mañana para eliminar el sebo y el sudor de la noche, y por la noche para liberar la piel de todo lo que se ha acumulado durante el día. Quienes usan maquillaje o protección solar pueden beneficiarse de una doble limpieza.
Una buena limpieza es la fuerza silenciosa detrás de cualquier rutina efectiva para la piel. Sin este paso, incluso el mejor suero no puede funcionar de manera óptima.

